San Ambrosio:
“…Porque el verdadero templo es aquel donde el Señor es adorado, no según la letra, sino en espíritu… El Templo de Dios es aquel que se establece, no sobre estructuras hechas de piedras, sino sombre los cimientos de las verdades de Fe”
Salmo 64,5:
“Que nos saciemos de los bienes de tu casa, de los dones sagrados de tu templo”
NSJC:
“Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros ni permitís entrar a los que querían entrar”
Salmo 77:
“Y escogió a su siervo David, sacándole de entre los rebaños de ovejas… para que pastorease a los hijos de Jacob, su siervo…”
¿QUIEN ESTARÍA EN CISMA?
¿QUIEN ESTÁ APARTADO DE LA FE DE CRISTO Y DE SU DOCTRINA Y HA ROTO CON ELLA DESDE Y A PARTIR DEL CONCILIO VATICANO II PASTORAL?
¿QUIEN PERMITE REITERADAMENTE LOS SACRILEGIOS COMO COMULGAR EN PECADO MORTAL, QUE LLEVA A QUIENES LO COMETEN A QUE COMAN SU PROPIA CONDENACION, Y MOTIVO DE EXCOMUNION?
¿QUIEN PERMITE LAS ABERRACIONES LITURGICAS OFENSIVAS A DIOS AL ROMPER CON LA MISA CANONIZADA HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS, QUE SERÍA MOTIVO DE ANATEMA DESDE EL CONCILIO DE TRENTO DADO QUE EN TRENTO FUE CONSAGRADA COMO LA FORMA LITURGICA DEFINITIVA DE LA IGLESIA CATÓLICA?
¿QUIEN PERMITE CONSAGRACIONES CLARAMENTE CISMATICAS SIN PERMISO EN CHINA Y SIN NINGUNA CONDENA?
¿QUIEN PERSIGUE AL QUE COMULGA EL CUERPO DE CRISTO DE RODILLAS Y AL SACERDOTE QUE DICE LA MISA CANONIZADA DE SIEMPRE MIRANDO A CRISTO
¿QUIEN RASGA EL VELO INCONSUTIL DE LA IGLESIA CONTAMINANDOLO CON DOCTRINAS CONDENADAS POR LOS PAPAS PRECONCILIARES, Y FOMENTANDO LA APOSTASIA
¿Y DE DÓNDE SURGE ESTE GALIMATIAS EN LA IGLESIA? DEL CONCILIO VATICANO II QUE CONTRADIJO ENSEÑANZAS DE SIEMPRE, OSCURECIÓ EL PAPEL DE LA SANTISIMA VIRGEN EN EL PLAN SALVIFICO Y DIO ORIGEN A LOS ABUSOS LITURGICOS, AL CAMBIO DOCTRINAL Y AL VACIAMIENTO DE LAS IGLESIAS Y DE LOS SEMINARIOS.
¿Quién está detrás de estas condenas a la Fraternidad, cuyos prestabocas son Besucho Fernandez y el Papa León? Están detrás muchos enemigos de la Iglesia por Cristo fundada, no solamente los ejecutores y mentores del Misterio de iniquidad que vienen de siglos de odio a Cristo, sino también Prelados, Sacerdotes, Teólogos modernistas que no ignoran que la Profesión de Fe de la Fraternidad los deja en evidencia, porque saben muy bien que se apartaron de la Doctrina, de la Liturgia, de la Fe de siempre y necesitan justificarse ante una grey cada vez más sedienta de la Verdad y de la Verdadera Fe, muchedumbre de almas que busca, como Santa María Magdalena junto al Sepulcro del Señor, dónde han puesto a Cristo. Y viendo que Cristo sin dudas se halla en el Tabernáculo en las capillas de la Tradición, acuden como ciervos sedientos a las Aguas de Vida, y piden, como la mujer junto al Pozo, que ya no les den del agua que mata, sino de la que salta a la Vida Eterna. Estos soportan todo el peso de los anatemas modernistas por su fidelidad a Cristo y los abruman las amenazas de eventual excomunión. Quien quiera saber claramente cuál es la profesión de Fe verdadera que sostiene la Fraternidad puede leerla aquí https://fsspx.org/es/publications/declaracion-fe-catolica-dirigida-papa-leon-xiv-59111, y entender por que no puede estar en cisma ni excomulgada.
Y bien ha dicho el Superior de la Fraternidad, con pesar paternal y misericordia, que algún día volverán quienes dieron la espalda a las Fuentes de las Aguas, y pretendieron silenciar con amenazas y arrojar a la Fraternidad al pozo de la presunta “excomunión” y “cisma” por conservar intacta la Fe de Cristo. Y quede dicho que nunca dejaron de pertenecer a la Iglesia cuyo vinculo de pertenencia es la Fe Verdadera, más aun pertenecen, pues por la persecución injusta son más abanderados que nunca de la Verdadera Iglesia. Así como el santo José guardó en los Graneros de Egipto el grano para saciar el hambre de sus hermanos cuando ya no había alimento que los mantuviera con vida, así la Tradición abrirá sus graneros cuando sus hermanos auto segregados del verdadero alimento, de la única Doctrina que salva, abandonen su error y busquen saciar su hambre.
Cristo, Dios, y Segunda Persona de la Santísima Trinidad, en virtud de su autoridad divina fundó la Única Iglesia Católica, en la Verdad, también UNICA, y fuera de la cual no hay salvación. Y la eficacia salvífica de la Fe, de su doctrina y de sus Sacramentos proviene la Preciosísima Sangre de Cristo derramada por los pecados del Mundo y para la reconciliación de los hombres con el Padre.
El Testamento o pacto eterno que Cristo, Mediador entre Dios y los hombres, en cuya Persona se cumplen todas las profecías y toman sentido las Escrituras, lo selló efectivamente con Su Preciosísima Sangre, dando final a los sacrificios de animales que prefiguraban su Inmolación.
Y en estos tiempos, en los que la Verdad debe explicarse a si misma, acusada de archi-tradicionalista y apegada al pasado, conviene recordar ciertas similitudes de la actual persecucion de la Tradicion con el juicio inicuo del Salvador.
La Sangre sacrificial que brotó de su Cuerpo cuando fue asesinado bestialmente en la cruz, después de haber sido traicionado por su compatriota Judas Iscariote, apresado y condenado a muerte por los religiosos del Templo judío, fariseos y puristas, que no toleraron que Dios se presentara como un Mesías que no coincidía con sus expectativas, ya que con su proverbial soberbia pretendían decirle a Dios cómo tenia que ser el Mesias para que les cayera bien. Así que aliándose con sus archienemigos y opresores políticos y religiosos, y después de seducir económicamente al infilrado Judas, ladrón de la bolsa de la limosna, lograron de Poncio Pilatos, con argucias y amenazas, que este corrupto gobernador lo mandara destrozar a golpes para deleite y venganza de los ritualistas y puristas del templo, y lo entregara de festin a la soldadesca por instigación persistente de los religiosos del templo. Y estos fanáticos religiosos que hoy bajo otras apariencias no toleran tampoco la tradicion católica porque no sigue el falso ecumenismo moderno, se aseguraron que después de escupido, golpeado e insultado, Cristo, su Mesías que no era como querían, fuera destrozado mental, moral y físicamente, y clavado en Cruz, colgado y así asesinado. No cuesta imaginar demasiado las crueldades a las que sometieron al Salvador del Mundo, manso Cordero que quiso dejarse sacrificar, ya que hoy en día, tenemos cotidianas muestras. Y se divirtieron inmensamente con este espectáculo en el Gólgota. Y cuando al tercer día los soldados dijeron que había resucitado, los fariseos religiosos ritualistas, cabalisticos y puristas del Templo también les dieron plata para que se callaran la boca.
Pese a tantas persecuciones e instigaciones para su destrucción, la Misericordia y la Salvación de Cristo pasaron de siglo en siglo por medio de la Iglesia por Él fundada, a millones de almas por la Fe. En paralelo, también de siglo en siglo perseveró el odio a Cristo y a su Iglesia. San Pablo advirtió en sus Primeros tiempos: “El misterio de Iniquidad ya está obrando”. ¿Y dónde estaría obrando el misterio de iniquidad a pocos meses de la muerte de Cristo, y quiénes serían los inicuos que llevaban a cabo ese plan oculto? Ciertamente que no eran los paganos romanos, ni los Apóstoles ya muerto Judas. ¿Quiénes? Pues los mismos que embaucaron a Judas y que en la Pascua misma, el mismo día de la Resurrección, apenas los soldados les trajeron la noticia de que le Cristo había resucitado, se juramentaron destruir la Iglesia de Cristo. Misterio de iniquidad que en el siglo XX logró meterse en las entrañas de la Iglesia mediante el Concilio Vaticano, haciéndole decir a la nueva Iglesia lo que ya estaba condenado por la Iglesia y los Papas hasta entonces.
Por lo tanto, dado que es la Sangre de Cristo la que ratifica y en la que se justifica cada Palabra del Salvador y cada enseñanza aprobada por la Iglesia, ningún argumento humano, combate, confrontación, balbuceo pagano, apostata, herético puede cambiar una tilde de lo que Cristo, Dios Verdadero y Fundador de la Santa Iglesia Católica decretó para que toda alma alcance la salvación. Por esto, no solamente quien cambia la Doctrina y las palabras de Cristo, o que consume sacrílegamente su Cuerpo ya está condenado y anatematizado, sino que además a estos tales se les reclamara la Sangre de Cristo por la cual existe la Iglesia, sus Sacramentos, su Doctrina, y la posibilidad de la Salvacion. “El que cree en Mí se salvará, el que no cree en Mi, ya está condenado”. En tanto que la Revolución Conciliar rompió con las enseñanzas de Cristo y la sagrada Tradición de la Iglesia, y malogró en muchos la Sangre de Cristo, deberá responder por ella hasta la última gota, hasta la última tilde adulterada. No es difícil entender el grado de revolución y de antítesis que significó este Concilio “pastoral”, y que no podría ser más evidente. Miles de Sacerdotes abandonaron la iglesia y miles de religiosos dejaron los hábitos, decenas de miles de almas dejaron la Fe, miles de religiosos fueron entregados a sus perseguidores detrás de la Cortina de Hierro, miles de religiosos y feligreses fueron estigmatizados y demonizados hasta el día de hoy por seguir la Tradición, la Fe de siempre, los Sacramentos y los Rituales de siempre. Todo fue adulterado a fin de que perdiera su eficacia y se enfriara la Fe.
LA RESPUESTA A LOS IMPARTIDORES DE EXCOMUNIONES Y DECLARADORES DE SU PROPIO CISMA
¿Pueden excomulgar válidamente quienes rompen con la Comunión de los Santos en la Fe, distorsionan el sentido del Ecumenismo, de la Misericordia y de la Justicia divinas, dudan o permiten dudar de la Transustanciación, no creen ni predican la condena del Pecado mortal, el Infierno, la Tradición eclesiástica bimilenaria, que sustituyeron con innovaciones condenadas la doctrina de Cristo perfecta e inmaculada e ignoran culpablemente que nada de lo transmitido hasta 1962 puede ser adulterado o sustituido?
Usan condenas que ni ellos mismos ya creen. Palabras que les exigen pronunciar quienes si entienden y saben muy bien usarlas a favor de asegurar la Revolución en las entrañas de la Iglesia.
Una comentarista de un conocido diario, que interpreta los hechos religiosos a su gusto (católicos, por supuesto, no musulmanes ni judíos), repite los comentarios y respuestas de un cura de Roma. Señala la tragedia de la Iglesia como una “pulseada” tal como si se tratase de una contienda política y facciosa. Y para ella, como para toda una multitud de Prelados y autoridades modernistas este drama de la Iglesia queda encuadrado políticamente y dejando fuera de toda consideración la salvación de las almas. La periodista hace suyas las palabras “Excomulgados” y “cismáticos”, porque le debe parecer que solo por decirlas se convierten en realidad. Pero el cura romano entiende bien el problema de fondo: la revolución anti doctrinal del Concilio Vaticano II que justifica y defiende, ruptura a la que nunca plegó por Misericordia divina la Fraternidad. Y desde tal ruptura, a la Iglesia de siempre hubo que denominarla tristemente Iglesia tradicional, para diferenciarla de la nueva iglesia revolucionaria, modernista y antropocéntrica y REBELDE.
Y los argumentos que esgrimen pueden ser precisamente aplicados a ellos mismos hasta el punto de poderse lícitamente preguntar ¿PERO ENTONCES, QUIEN ES EL QUE ESTA EN CISMA Y EXCOMULGADO, QUIEN ES EL QUE ESTA EN REBELDÍA?
Hablan de los gestos “benévolos” de los Papas posconciliares hacia la Fraternidad, cuando en verdad no hicieron más que reaccionar alarmados ante la realidad que los compelía: la propagación de la obra de la Tradición. Apenas fue un montaje político y una siembra de divisiones. Pero la benevolencia al reunirse con las autoridades del Vaticano en realidad partió de la Tradición hacia los hermanos que erraban el camino, con la intención de hacerlos volver a la Verdadera Doctrina. Es obvio que siempre hubo un límite a dichas conversaciones no de parte de la Fraternidad, sino de la Iglesia oficial, límite de mala fe, que simulaba compromiso y deseo de entendimiento y se trataba cada vez de un tira y afloja para evitar más desbandes hacia la tradición y mayor desprestigio de la revolución, y de contener los daños. Pero siempre en espectaculares montajes mediáticos para demostrar la bondad de la revolución hacia los “rebeldes”. Pues quien presida la Iglesia posconciliar puede negociarlo todo menos reinstaurar la Verdad. Si no se reinstaura a la Verdad en la Iglesia, no se puede decir que esté Cristo en ella, pues Cristo es la Verdad eterna. Y no pudo haber enseñado una doctrina falsa, siendo Él la Verdad misma. Por lo cual, la presente doctrina modernista, condenada por los Papas, ya no es la Verdad que Cristo enseño. He aquí la extrema benevolencia que parte de Monseñor Lefebvre, de hablar con quienes adulteraron la Fe y los Sacramentos, a costa de verse criticado por propios y ajenos por esa osadía, en aras de contener el daño a las almas. Y en décadas sucesivas, otros Superiores mostraron igual benevolencia hablando con Papas en la esperanza de que Dios los convirtiera a la Verdad nuevamente. Así que la benevolencia nunca partió de la jerarquía modernista que hipócritamente se la adjudica.
Hablan de “concesiones” a la Tradición. Es como si el ocupante de la propia casa le concediera a la familia dueña del bien ocupado, que usara el agua que sale de la canilla del patio. Llaman concesiones a permitir a cuentagotas que Cristo vuelva a estar presente verdaderamente en los altares, en la Misa que el Concilio tridentino canonizo hasta el fin de los tiempos, y que ellos descartaron, proscribieron y persiguen, tras imponer un sustituto edulcorado, estéril memorial. Así que a la Preciosísima Sangre de Cristo le dan “concesiones”. Acaso no saben que esta Sangre Preciosisima les reclamará venganza al fin de los Tiempos, tal como explica San Pablo?
¿CONTRADICCIONES DE LA FRATERNIDAD?
El cura romano que habla para la periodista en cuestión menciona “evidentes contradicciones” pues la Fraternidad si bien no desconoce al Papa, no lo obedece. ¿Y en qué no lo obedece? Al no traicionar el depósito de la Fe, por no decir una misa modernista protestantizada pergeniada por el mason Bugnini, por impartir sacramentos según la Iglesia de siempre; por consagrar obispos que mantengan viva la fe y el Sacerdocio de siempre. Si no lo hiciera cometería una traición a Cristo. Por consiguiente, no hay contradicción sino absoluta coherencia. En tanto el Papa no sea válidamente declarado antipapa la Fraternidad lo reconoce como Papa. Eso no es contradicción sino coherencia. Si el propio Papa no asegura que las almas se salven por la verdadera Fe y los verdaderos Sacramentos y les da piedras, serpientes y venenos, estos buenos hijos de la Iglesia lo hacen porque no hay quien lo haga y salen a dar el pan a sus hermanos, de noche y en tormenta, supliendo lo que el padre de todos debería hacer, pues por ahora, el padre esta borracho y desoye el clamor de los hijos.
Son mejores hijos del Papa de lo que el Papa quiere creer. En realidad, son los verdaderos hijos del Papa. Pero no consumen su veneno, ni aceptan darlo a las almas, ni quieren interrumpir las fuentes de salvación que les entregó la Iglesia por manos de la sucesión apostólica de Monseñor Lefebvre. La Fraternidad no se pone a cuestionar a Dios por permitir este misterio de iniquidad anunciado por San Pablo y consumado dentro de la Iglesia a partir del Concilio Vaticano II, sino que atiende las necesidades de la Iglesia sufriendo el martirio de ser perseguida por quienes deberían defender su obra, durante todo el tiempo que haya menester. Y esta fidelidad les hace ser vituperados también por aquellos que no aceptan los misterios insondables de la Providencia que permite esta Pasión de la Iglesia y dogmatizan su postura por encima del Credo, brindándole a Dios soluciones doctrinales que hagan que todo encaje en sus cabezas. Y en vez de volverse contra los lobos vestidos de corderos, se ensañan con dentelladas contra quienes siembran en medio de la persecución; y terminan haciendo de una campaña humana reñida con la caridad, el centro de sus desvelos.
La periodista repite el concepto de que el Papa León usó de “pulso firme”; una alegoría para denominar el temor del Papa a los verdaderos testaferros y guardianes de la Revolución modernista, quienes no están dispuestos a que los Papas admitan los derechos de la Verdadera Fe de siempre después de haber logrado mantener la Revolución tantas décadas; así que la supuesta firmeza en proclamar anatemas dictados por el Sanedrín modernista que repasó a las corridas apuntes históricos para situaciones verdaderamente cismáticas, surge del miedo de estos Papas a que se los coman crudos, -como ocurrió con el Papa Benedicto al que obligaron a renunciar-, si acaso dieran un solo paso atrás en la revolución. Firmeza, y con mayúsculas es la de la Fraternidad, a la que no arredra otra amenaza que las de la pérdida de las almas y el horror de traicionar a Cristo, y ofrece la espalda a quienes la persiguen, porque sabe que lleva a cabo lo que Cristo pidió a sus Apóstoles, y que la Providencia respaldará hasta el fin de la crisis y de la historia.
El cura entrevistado sostiene sin ningún pesar que el “cisma” puede ser insanable. Y aquí cabe el mismo argumento respecto de la Revolución modernista. Son ellos quienes están decididos a que el cisma que provocaron con el modernismo en la iglesia no cambie nunca. En siglos anteriores la Iglesia preconciliar, coherente y fiel a la Fe no cedía un paso ante las herejías, y si la condena ameritaba la declaración de cisma, pues cisma había. Pero los cismáticos estaban fuera de los aposentos vaticanos, y terminaban fuera de la Iglesia, que es lo que quiere decir el término. Hoy, los cismáticos están dentro, por la ruptura con la Fe de siempre; complotando desde las Catacumbas y aportando desde las logias. Y dice bien el cura, que este “cisma” es insalvable, pues salvo que Dios intervenga, los modernistas y su sonora apostasía (nunca fue “silenciosa”, silencioso fue el complot que la instauró…) no piensan irse del Vaticano ni retornar a la Tradición. Ellos, con su actitud en rebelión con la doctrina de siempre están consolidando su propio cisma y cayendo bajo la excomunión que la Iglesia reserva para quienes falsean la Fe.
El cura romano al que entrevista la envenenada periodista afirma que el “cisma” “es pequeño, porque el número de personas involucradas no es numeroso, pero tiene una sobreexposición mediática…” Esta frase puede causar hipo... El cisma que el modernismo provocó en su ruptura con la Fe de siempre es inmenso, catastrófico para millones de almas, causa de abandono de la vida religiosa de decenas de miles de consagrados, de la indiferencia y la apostasía de multitud de almas desorientadas, engañadas, estafadas, chantajeadas, confundidas, traicionadas, conducidas ciegamente al error. Por consiguiente, el saldo del cisma modernista, el más grave de todos, no ha sido más masivo gracias a Monseñor Lefebvre que por inspiración divina y coraje de mártir resguardó a un remanente fiel que hoy crece cada vez más. Ah, pero siempre existirán los celos de Caín, al ver el sacrificio de Abel agradables a Dios.
Este mismo cura dice luego que la Fraternidad rechaza “el desarrollo” legitimo de la Doctrina. Para mejor respuesta, la del Padre Pagliarani, en su declaración de Fe Católica:
https://fsspx.org/es/publications/declaracion-fe-catolica-dirigida-papa-leon-xiv-59111
Después hace referencia a la benevolencia del Papa Benedicto XVI, de liberalizar lo que nunca estuvo preso ni condenado por ser incondenable: la Misa real, de la Presencia real de NSJC, la Misa de siempre canonizada por el Papa Pío V hasta el fin de los tiempos. Y presenta esta brecha de la horca del modernismo a la Misa legal de la Iglesia como una concesión benevolente. ¿Cabe mayor hipocresía?
Y parece que esta periodista se escandaliza por la alegría y el gozo de los feligreses y religiosos fieles a la Fe de siempre al haberse llevado a cabo la Consagración de los Obispos que aseguran la transmisión de la Fe que recibieron de Monseñor Lefebvre, y éste, de la Iglesia en la que fue ordenado sacerdote. Pues las almas que sinceramente buscan a Dios lo hallarán en la Verdad y en la Verdadera Fe de Cristo, en los verdaderos Sacramentos. Cómo no alegrarse y saltar de jubilo y festejar, como David cantó y bailó ante el regreso del Carro de la Alianza, vista la salvación en medio de este mundo apóstata, y la seguridad de seguir teniendo Sacerdotes fieles a la verdadera Fe, que impartan los verdaderos Sacramentos; Sacerdotes que consagren verdaderamente en cada Misa.
La lluvia que fecundó la pradera de Econe, es imagen de la bendición de lo Alto, de la simiente que seguirá sembrándose y desarrollando en campo fértil, y es símbolo del manantial de Gracia que purifica y santifica, que anuncia abundante cosecha para la obra de Monseñor Lefebvre, que es la de Cristo, la de salvar almas. Ya hay mas obreros para la mies. ¿Puede haber razón mejor para este jubilo?! Y con esta Consagración dichosa, y más que nunca prudente y oportuna, sigue cumpliéndose la promesa infalible del Salvador “Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos”.
En el Mes de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, de 2026
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