NIHIL OBSTAT
El Censor, Lic. Martín Cagigós Balda, Pbro. Barcelona, 7 de octubre de 1927
José., Obispo de Barcelona
IMPRÍMASE
Por mandato de Su Excia. Illma. Dr. Francisco Mª Ortega de la Lorena, Canciller Secretario
NOVENA EN SUFRAGIO DE LAS ÁNIMAS
Por la señal etc.
Oración PARA TODOS LOS DIAS
Señor mío Jesucristo, postrado ante tu divina presencia, yo te adoro con el mayor rendimiento, y reconociéndome indigno de que mi oración te sea acepta por la enormidad y multitud de mis infidelidades, yo te suplico humildemente te dignes mirarme con ojos de misericordia y concederme el perdón de todos mis pecados, por los méritos infinitos de tu sangre preciosísima, así como la asistencia de tu divina gracia para perseverar en tu servicio hasta el último momento de mi vida. Amén.
ORACION A LA Santísima VIRGEN PARA TODOS LOS DÍAS
Dulcísima Madre nuestra, consuelo de nuestra vida, a tu purísimo Corazón acudimos llenos de la mayor confianza; en tus virginales manos venimos a poner nuestras súplicas en sufragio de las ánimas benditas del Purgatorio. ¡Oh María¡ Por aquel inmenso dolor que tu alma sufrió cuando perdiste a tu Hijo santísimo, te pedimos que te apiades de las desoladas almas que gimen en medio de las llamas de aquella mansión de incomprensible dolor. ¡Oh Madre! ¡Oh Madre! Por amor a Jesús oye nuestros ruegos, acoge los sufragios que te presentamos para el alivio y eterno descanso de aquellas hijas tuyas; tu poder no tiene límites; pues que el Señor te ha hecho la dispensadora de todas sus gracias, derrámalas sobre aquellas infelices, apaga el fuego que las abrasa, sacia el deseo que las consume de unirse a su divino Esposo, pon término pronto a su terrible angustia, y que el fruto que obtengamos en esta Novena no sea otro que la glorificación de las almas por quienes te pedimos, a fin de que vayan a entonar cánticos de alabanzas y de acción de gracias a la Trinidad augusta, por toda la eternidad. Amén.
DEPRECACIÓN A LA BEATÍSIMA TRINIDAD
Padre omnipotente y eterno, por el amor con que amas a tu Hijo divino y por el amor con que su santísimo Corazón corresponde al tuyo, concede a las benditas ánimas del Purgatorio el alivio y eterno descanso. Amén.
Padrenuestro, Avemaría.
Gloria a Dios en los cielos y paz eterna a las almas de los fieles difuntos. Amén.
Verbo divino hecho hombre por nosotros, por el tierno amor con que María Santísima te amó al primer latido de su Purísimo Corazón, en el primer instante de su Concepción Inmaculada, concede a las ánimas benditas del Purgatorio el alivio y eterno descanso. Amén.
Padrenuestro, Avemaría.
Gloria a Dios en los cielos y paz eterna a las almas de los fieles difuntos. Amén.
Espíritu consolador, por el amor divino con que amas y asistes con tu inmaculada esposa la santa Iglesia, te pedimos como hijos fieles de esta tierna Madre que concedas a las benditas ánimas el alivio y eterno descanso. Amén.
Padrenuestro, Avemaría
Gloria a Dios en los cielos y paz eterna a las almas de los fieles difuntos. Amén.
DÍA PRIMERO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Corazón Sacratísimo de Jesús, fuente inagotable de amor y de consuelo, Cabeza Divina del Cuerpo Místico de la Iglesia, deseosos nosotros de unirnos a los sentimientos de la ardiente caridad con que Tú la amas y la asistes, es nuestra intención en este primer día alcanzar de tu bondad sin límites la gracia particular de que salgan de las prisiones del Purgatorio las almas de los prelados, príncipes de la Iglesia, (religiosos, religiosas) y ministros tuyos que se encuentren expiando sus faltas en aquellas crudelísimas llamas.
Que tu sangre Sacratísima haga eficaces nuestras oraciones, que unimos a las de toda la Iglesia, y logren esas almas, por quienes te pedimos especialmente en este día, la felicidad de ver rotos los lazos que las aprisionan lejos de TI; llamándolas a todas con tu dulcísima voz, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro, Avemaría y Requiem æternam
DIA SEGUNDO
Corazón amantísimo de Jesús, Rey divino, ante quien todo vive, te adoramos humildemente y, llenos de fe y de esperanza en tu divina palabra, nos reunimos ante tu presencia soberana para suplicarte, especialmente en este día, que libres prontamente de las llamas del Purgatorio a las almas de aquellos tus hijos fieles de la Iglesia que Tú colocaste en vida mortal como autoridades temporales en la sociedad cristiana; premia hoy, Señor, la pureza de su fe abriéndoles las puertas de ese cielo por el cual tan angustiosamente suspiran; llámalas con tu divina voz, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro, Avemaría y Requiem æternam.
DÍA TERCERO
¡Oh¡ Corazón dulcísimo de Jesús, Padre nuestro, Padre de infinita misericordia! Hoy venimos con el espíritu angustiado a pedirte por nuestros padres. ¡Oh Jesús, Jesús hijo de María! Por el amor singularísimo con que Tú amas a tu inmaculada Madre y a tu Padre adoptivo el gloriosísimo San José, te suplicamos rendidamente que oigas nuestros clamores en este día. Señor, Señor, que no permanezcan ya ni un momento más en el Purgatorio las almas de nuestros padres, que recojan el fruto de las oraciones de sus hijos, que vayan cuanto antes a ceñir la inmortal corona que se labraron con los cuidados y trabajos que les costó nuestra existencia. Llámalas, ¡oh Jesús!, con tu dulcísima voz, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro, Avemaría y Requiem aeternam
DÍA CUARTO
Amorosísimo Corazón de Jesús, tu divina palabra nos ha prometido escuchar nuestros gemi¬dos, especialmente cuando te los dirigimos reunidos en tu santo nombre. A Ti, pues, acudimos en este día, para pedirte especialmente por aquellas almas de todos aquellos miembros queridos de nuestra familia que nos acompañaron en esta vida mortal y que quizá estén esperando ahora el auxilio de nuestros sufragios en medio de los tormentos con que expían faltas que quizá; perdónanos a nuestras mismas conciencias Señor, para que te sea agradable nuestra oración y óyela para que todos esos fieles difuntos que nos están unidos con los lazos de la sangre se vean libres de los que los retienen en la terrible mansión del Purgatorio. Llámalos, ¡oh Jesús!, con tu dulcísima voz, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro Avemaría, Requiem aeternam
DÍA QUINTO
Corazón Sacratísimo de Jesús, abismo de misericordia y caridad, concede a tus fieles discípulos la unión que debe reinar entre ellos. Hoy venimos, divino Maestro, a implorar tu misericordia sobre las almas de aquellos que Tú mismo, Señor, nos uniste en este destierro con los lazos de una sincera amistad. Sé Tú también, Dios nuestro, el vínculo que estreche nuestros corazones en el santo gozo de tu amabilísima presencia, y para eso rompe las cadenas que los retienen lejos de Ti y no sufran por más tiempo las angustias de tu ausencia. Llámalos, ¡oh Jesús!, con tu dulcísima voz, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro, Avemaría y Requiem aeternam
DIA SEXTO
Corazón Santísimo de Jesús, centro divino de todas las perfecciones, un deber de justicia nos trae hoy a tus pies, a mover los auxilios de tu divina gracia en favor de las almas de fieles difuntos que en vida mortal fueron nuestros bienhechores. Tú, Señor, que condenas la ingratitud con tan justo rigor, y que tan benigno eres con los que corresponden fielmente a los beneficios que Tú derramas sobre ellos, mira con ojos de misericordia a aquellas almas que tanto bien nos dispensaron en este mundo, y dígnate retribuirlas, gran Dios, por la Gloria de tu nombre, con la vida eterna. Llámalas con tu dulcísima voz, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu Divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro, Avemaría y Requiem æternam.
DÍA SÉPTIMO
¡Oh Corazón de Jesús, abismo de incomparable ternura! Con el mayor rendimiento venimos hoy a implorar tu infinita bondad sobre las almas de tantos infelices que mueren en el mundo entre los horrores de la guerra, ese azote que nuestros mismos pecados provocan. Señor ya que tantos desgraciados sucumben fuera del seno de su familia en esas crueles luchas, que encuentren en tu Corazón amorosísimo un asilo de paz y de ventura que, después de librarlos de las penas eternas, haga volar cuanto antes a sus almas a gozar del eterno descanso de tus escogidos. Llámalos, ¡oh Jesús!, con tu dulcísima voz, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu Divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro Avemaría y, Requiem æternam
DÍA OCTAVO
¡Oh Corazón Justísimo de Jesús! Aunque sabemos que en tu divina Providencia no hay ser ninguno olvidado, y que, como Padre tan amante como poderoso, provees al remedio de las necesidades de todos los seres, es nuestro intento en este día unir nuestros afectos a los tuyos, y venimos a implorar tu divina clemencia para aquellas almas del Purgatorio que están más olvidadas y sufren mayor desolación. Llámalas, ¡oh Jesús!, con tu dulcísima voz, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro, Avemaría y Requiem æternam.
DIA NOVENO
¡Oh Corazón benignísimo de Jesús! Acoge los ruegos que hoy te dirigimos especialmente por nuestros archicofrades difuntos. ¡Ah, Señor! Ya que en su vida mortal se unieron a nosotros para procurar copiosos sufragios a las almas del Purgatorio, que encuentren ahora el premio de su caridad y recojan el fruto de las promesas con que esta Archiconfraternidad les brindó a entrar en su seno. No desoigas nuestras súplicas, Dios de misericordia; te las presentamos con el corazón amantísimo de tu Santísima Madre, la siempre Virgen María; un deber muy sagrado nos impone la obligación de instarte para que cuanto antes rompas las cadenas que retienen en el Purgatorio a aquellos hermanos nuestros. Llámalos con tu dulcísima voz, ¡oh Jesús!, y no les retardes por más tiempo el bien infinito de tu Divina presencia.
Jesucristo, óyenos; Jesucristo, escúchanos.
Padrenuestro, Avemaría y Requiem æternam.
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